27 de julio de 2017

Todas las avenidas




Todas las avenidas nacen
con un brote de emociones
que señalan con sus pasos oscilantes
los deseos amurallados, las luces encendidas
y esa bocanada de calma cruel,
como una ocupa ladina
de los escaparates.

Todas las avenidas susurran
baby-sytter en sus farolas,
coches rojos, buses roncos, hilos tenues
Siempre hay algo que nos hacer ir,
luego hay algo que nos hace ser.
que comparten madriguera
como un mosaico de doseles jadeantes
detrás de los biombos,
y el crepúsculo de las aceras
que derrama su polvo de óbito
sobre alguna primavera errante.

Todas las avenidas muestran
depravados circos que no existen,
tapias grises, chicas tristes, lunas rotas
habitando el azul de los graffitis
y aquello que nadie escucha cuando ocurre,
cuando el aire pegajoso que atormenta
ataviando de misterio a hombres sin mirada
que descubren lentamente
el mínimo ritmo de las derrotas.

Todas las avenidas tiñen
de reflejo sus cristales
con el lánguido lamento de algún niño,
y la mejilla sonrojada del amante
cuando hiere con la piedra que le reta.

Todas las avenidas quieren
la primera estrofa, el primer verso
y ser amantes y ser amadas,
conquistar el cielo sin impasses
navegar con ritmo, con premura
para ser señuelo de la gloria que siempre,
todas las avenidas sueñan.








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