15 de junio de 2017

No sabré (exiliados)




No sabré comprender
el adiós incrustado
en ese ejército indefenso
La espiral nos lanzó al vacío
ojalá hoy nos protejan las estrellas
de miradas recelosas,
ni suponer la métrica de los pasos
recorridos, sobre esa vasta humareda
de pretéritas preguntas.
No sabré recordar a tientas
la distancia solaz
que renombraba el eco,
cuando no sé qué pude ver,
ni qué motivo giró mi cabeza
ante las vidas prescritas detrás
de los lejanos preceptos,
tal vez, aquellos amores desprendidos a jirones,
del impávido aliento invisible.

No sabré tapar las heridas,
se necesita más para parar el tiempo y
no son suficientes las plegarias
inocentes de los infantes,
ni su sangre sazonada
por aguas azarosas sin nombre.

No sabré creer,
cuando crezcan lejanos
los timbales de guerra acomodados
bajo la seria apariencia de lo inconcreto,
porque tampoco serán suficientes,
ni mirar desde el ocaso,
ni suplir la luz de vuestra entraña
con testigos pasajeros
que acordonan con desidia y
viento incomprendido las laderas.
No sabré, sino dejar aquí,
en este ancho reducto,
mis letras satinadas que no sabrán llorar
sobre el ardor de vuestras letras olvidadas.

                                         (Al pequeño Aylan)

2 comentarios:

  1. Jorge, qué exactitud en tus palabras. Y cuánta impotencia escondida tras la tristeza. No me atrevo a decir que es precioso. Un beso

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  2. A la hora de escribir este poema no dudé,cuando sí dudé fue a la hora de dedicárselo al pequeño, pero haciendo balance de pros y contras,decidí hacerlo, quizá esa acción hace al poema más aproximativo. Gracias por tu comentario, un beso

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